La redacción, con candados
El repaso deja avisos: un precio que se habló y no está, una condición especial, un plazo comprometido, un alcance sin cerrar. Cada aviso trae la cita literal de la reunión de donde sale. Los avisos no salen en el PDF.
Aviso del repaso
Se habló de un plazo de seis semanas y el presupuesto no lo recoge.
«…lo necesitamos antes de la campaña de octubre, seis semanas máximo…»
Cita literal de la reunión
Qué hace por ti
Cada aviso enseña el fragmento de la reunión que lo motiva. Si no hay frase, no hay aviso.
El repaso lee el documento entero y mira también dónde se contradice consigo mismo: un precio por hora en Precios y otro en unas condiciones. Si el arreglo es evidente, el aviso lleva «Aplicar el arreglo» con el antes y el después. Los precios nunca se arreglan solos: esos los confirmas tú.
Probado con una reunión real: «me invento 1.500 euros» no es un precio, y una partida a 300 € cuando el colaborador dijo 250 € sí es un aviso.
Al crear con IA, las secciones de lo que se habló y la plantilla no cubre se añaden solas, marcadas «Por lo hablado», y se quitan con un botón si sobran. En un repaso a mano, las propone. Y si se dijo el precio, con su partida.
Cómo se usa
Un botón. Tarda unos segundos y avisa cuando termina.
Con su cita. Uno a uno.
Cambia lo que haya que cambiar y descarta el aviso. O bórralo.
En acceso anticipado. Las cuentas se dan una a una: nos dices a qué te dedicas y te escribimos.