Clientes y colaboradores
Los datos de contacto de tus clientes y de tus leads van cifrados en la base de datos. Para entrar en una cuenta de dueño hace falta la contraseña y un código del móvil. Y cada persona que metes ve solo lo que le abres: los leads, sus proyectos, o un presupuesto concreto por un enlace que caduca.
Así se protege
Correos, teléfonos y claves, cifrados en reposo.
Contraseña y un código de 6 cifras.
Un colaborador ve solo lo que le abres.
Copia de la base de datos cada noche.
El servidor se revisa cada noche y avisa.
Los datos viven en un servidor en Francia.
Qué hace por ti
Las cuentas de dueño piden, además de la contraseña, un código de una app como 1Password o Google Authenticator. Tu navegador de siempre se recuerda 30 días, y tienes códigos de recuperación por si un día no llevas el móvil.
A un colaborador le abres los leads, sus proyectos o las dos cosas, y no ve nada más de tu cuenta. En Ajustes → Accesos se ve quién entra, qué ve y qué correos recibe.
Si alguien acierta tu contraseña y falla el código, te llega un correo. Cambiar el correo de la cuenta pide la contraseña y avisa al de antes. Cambiar la contraseña cierra las demás sesiones.
Dentro hay un botón de Ayuda: escribes y la conversación se queda ahí, con lo que te contestan. Las novedades de cada versión, también dentro.
Cómo se usa
Las cuentas se dan una a una. Al aceptarte, te llega un enlace para poner tu contraseña: la contraseña nunca viaja en un correo.
La primera vez, escaneando un QR. Guarda los códigos de recuperación.
Desde Leads o desde un proyecto. Si no tiene cuenta, se le crea una que solo ve eso.
En acceso anticipado. Las cuentas se dan una a una: nos dices a qué te dedicas y te escribimos.